¿Quieres tener sexo?

A las 5 y 30 de la tarde Andrés llama a Vanessa. Le habla sobre el estado del clima y su familia. Le desea que le vaya bien en sus tareas diarias.

En un momento la conversación se acaba. El silencio se prolonga y ella continúa con amabilidad la charla. Andrés no aguanta más:

–¿Quieres tener sexo?

Vanessa es una mujer joven. 30 años, soltera e independiente. Lo mejor de todo: Ama el sexo. Por eso le responde si enredos: –Sí, dale. Nos vemos en el café de siempre, a las 8 de la noche–.

Es un sábado sin planes de amigos o familia. Ella lleva más de un mes sin tener sexo, pese a que ama el sexo; que quede claro.

Andrés y Vanessa son amigos. No tienen derechos, como se ha escrito por ahí. Esa frase de “amigos con derechos” le asusta.

Lo que hay entre ambos solo es deseos de follar y cuando escucha la palabra amigos piensa en Renato, que le recuerda a su hermano. Y eso de derechos, no. Acá nadie exige nada, piensa. (Lee: No apto para cardiacos)

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Vannesa y Andrés lo que tienen es una conexión física. Sencillo: Él la toca y ella se excita.

Vannesa no quiere a Andrés para el amor y tampoco de enemigo. No espera la cena romántica, ni los regalos en cumpleaños, ni la pelea de reclamo. La formalidad de la cama se resume a un gemido largo y mejillas sonrojadas. En un arrunche, que no liga emociones, pero que no se descarta, porque ella no es una puta.

No soy puta y tú lo sabes. Por eso me gusta arruncharme contigo una hora–, repite Vannesa.

Andrés acepta el arrunche porque la quiere, pero no es un hombre de compromisos. Ama la libertad, como ella ama el sexo. Es un tipo, de esos mayores de 38 años, que se acomodaron a las mujeres modernas que no esperan de rodillas, la confesión de amor.

Él la busca cada semana. Y ella, que tenía más de un mes sin tirar, no resiste decirle que no, como la última vez.

–Soy muy débil– Se dice Vannesa que intenta, mientras chupa una uva pasa, tomar consciencia: –Debería cambiar de amante. Esto con Andrés parece ya un casamiento sexual–.

Pero Vanessa no ha encontrado un Andrés 2 en la cama. Y sabe que el sábado próximo, él la llamará a preguntarle del clima de la ciudad, la invitará un trago y una comida ligera. Se mirarán y se dirán todo. Subirán las escaleras del edificio donde él vive y follarán.

Vannesa se traga la uva.

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