¿Qué sería del buen sexo sin fetiches?

 

fetichismo_fresa
Tomada de Internet

 

Nos ha vendido la errónea idea de que los fetiches son peligrosos, obscenos y que además muestran un lado obsesivo compulsivo de nosotros.

A pocos se escucha hablar de su gusto excesivo por ver los pies de una mujer o ver los pies vestidos con tacones; de gozar un baile en una minúscula tanga; de utilizar el látigo, de manera discreta o con fuerza hasta que las nalgas queden rojas. De que el invitado a la relación sea una máquina que le retumba la pelvis o el pene, como lo es la mecanofilia. O que disfrute con una copa de lágrimas, aquello que se llama dacrofilia, la excitación por beberlas. Así son los fetiches: de sutiles a bizarros.

Ni hablar del temor que se ha impuesto sobre todos y cada uno de nosotros al decirnos que si necesitamos del fetiche para alcanzar el orgasmo estamos enfermos.  Como si dependiéramos de ese tercer intruso para ser felices, cuando, por el contrario se debería felicitar y alardear que podemos tener el mejor sexo si invitamos al fetiche a nuestro festín.

Aunque pensándolo bien el fetiche podría convertirse en un intruso, y seguro es por esto: ¿Si no te dejas poner la cera en la espalda no me excito? No falta el que confunda las cosas y piense solo en su satisfacción personal y le importe un pepino si le saca una llaga al otro con la cera.

Por esto le pusieron toque de queda al fetiche. Por lo perverso y peligroso que puede llegar a ser que usted obligue a su querida o querido a hacer o deshacer sin su consentimiento. Pero bueno, no esperen consejos de mí. No les diré, entonces lo que deben o no hacer. Sin embargo, y aunque hoy declaro abiertamente que el fetiche ayuda a darle un vuelco al sexo, en el mejor de los sentidos y utilizándolos todos. Considero además que mi estrategia fetichista, sea cual sea, corresponde a que él también se excite.

Espero de igual forma que se trate el concepto de la palabra con más soltura para que no viva de los prejuicios que unos cuantos de miles de personas en el mundo construyeron para el fetiche que hoy está condenado. La ironía es para que tengan cuidado, no vaya y les salga un o una arranca… Nunca se sabe. Ah, pero de pronto eso es de su complacencia. Es que el fetiche, definitivamente es cuestión de gustos…

¡Vivan los fetiches!

fetiche
Mecanofilia es el placer que se produce por tener sexo en una máquina.
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